diumenge, 7 de maig del 2017

Noche silenciosa



La noche es silenciosa en Asmara. Y en toda Eritrea. Por eso, escuchar musica me suena raro, como si fuera incomodo contrastar las rachas de viento fuera con las notas rock de Marea. Fuera de la ventana todo está oscuro. La electricidad, proporcionada por la única central a olio del país, en Massawa, se raciona por horarios. En German, nuestro barrio, nos toca generalmente por la noche hasta las 6,30, y por la tarde-noche, hasta las 18 o 19. Algunos días aguanta más. Todo se vuelve oscuro, entonces encendemos el generador. Pero la mayoría de las casas siguen a oscuras o con otros medios, como lamparas a keroseno. El gasolio aquí cuesta como en Europa, lo mismo pasa con casi todos los productos, ya que son importados ilegalmente, generalmente por Sudan, a través de cargos de camelos.

Esta noche la luz ha vuelto temprano, a las 21,30, y me ha quitado el panorama oscuro de este altiplano tan raro. La tierra seca, que me acuerda los veranos de España levantina, tiene el mismo olor y color que mi piel, que se baña en el sol tropical de altura casi todo el día. Los grillos siguen cantando, y fuera no hay nada ni nadie. Este pueblo me acuerda la nostalgia fuerte y tranquila, pobre, de los indigenas andinos. Un pueblo mantenido en un estado por lo menos discutible.
Hoy he disfrutado brevemente del lago local, Mai Sarwa. Un sitio precioso. Me he bañado en sus aguas ni sucias ni transparentes. Aguas de lago. El lago, reflexiono, ha sido una constante desde que dejé la cuesta levantina hace 2 años. Lagos italianos en el Norte y Sur, el lago Vitoria (el más grande de África), y este lago pequeño, que pero es inmenso para los estandares de sequía eritreo. Alimenta el acueducto de Asmara. A las orillas del lago surje un bar, que dicen que hace tiempo era una discoteca. Es un bar de estos medio turisticos, por lo que turistico puede ser algo en este país desconocido y cerrado. Nos hacen bocadillos y café, mientras yo gozo del aire fresco que sopla. Desde la terraza donde estoy sentado con mis colegas, puedo ver las aguas azules, las ramas de arboles que resultan familiares pero que desconozco. Un grupo de Sudan aparece y desaparece, vestidos de forma elegante y colorida.

El bar está vacío. Este sitio, que está cerca de un grande invernadero de rosas (Asmara Flowers), tiene éxito entre los locales, pero hoy somos los únicos clientes. El interior es amplio, fresco y medio oscuro. En la barra tienen, como muchas veces pasa, una cafetera moderna italiana, que pero parece no funciona, porque el café lo sacan de una tetera puesta a hervir en algun fuego. Nunca hay tiempo, según los estresantes ritmos laborales a los cuales intento escapar, para tomarse un café eritreo, que consiste en tostar los granos de café en una sartén de cobre, para luego molirlos. Delicioso, por lo que me acuerdo del año pasado, cuando lo probé en Uganda.

Intentan vivir día a día conviviendo con la obligación de un servicio a las armas, que es glorificada también en varios murales por la ciudad, que hablan de desarrollo. Una broma, según mucha gente local. No hay crecimiento, y no hablamos del crecimiento tumoral del Occidente. Hablamos de que la importación de productos está bloqueada desde hace 4 años, y en el país no se produce casi nada excepto alimentos básicos y oro, exportado en Oriente en grandes camiones que lleva la tierra bruta contenente el metal precioso. Tal vez el encierre voluntario del país está evitando que invasores economicos vengan a explotar oro u otros recursos naturales, que llevarían el país como Congo.

Esta gente no tiene la sonrisa abierta y casi infantil de Uganda. Tienen un respeto cordial, con saludos moderados. Dificil escuchar aquellas risas contagiosas que llenan los países del Africa de verdad. Será el clima? La historia? Más probable, será el hecho que mejor preocuparse de propios asuntos, de no  ocuparse de discursos políticos. Cerca de Asmara Flowers, hay una prisón. Detenidos incluyen a sospechosos de oponerse al gobierno, sin pruebas algunas. Me pasa más de una vez que me cuenten historias sobre la situación política. Dicen que hay que tener cuidado y no exponerse, especialmente en lugares públicos: espías suelen estar en todo lado. Un país peculiar.

.the.Hive.

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