dimarts, 25 d’octubre del 2016

We, humans

We wonder, we get lost
we behold the path,
we follow it, we build it.

We paint the sky with the mindscape
we go, without borders,
we live, tasting the moment.

We meet the human, the meaning,
we feel the animal, the soul,
we fight, we love.

We walk under fallen leaves,
we run under a serpent sun,
we rest under the cold rain.

We embrace, we escape,
we create, we destroy,
we cry, we laugh, we smile.

We remember, we regret,
we yearn all, we forget,
we hope, we trust.

We write, we sleep,
we share, we hide,
we speak, we try.

We dive in nature,
we live in pixels,
we need the primordial.

We, artists
We, warlords
We, lovers
We, cynics
We, everything and nothing

We, humans, bittersweet of the Earth.

.the.Hive.


Paint the Sky Red - Not all that wonder are lost
https://www.youtube.com/watch?v=dHC7P400C6w

[hassarammaneul]

dimarts, 11 d’octubre del 2016

El sueño merecido

Los marineros se han asentado.
Habían esperado tanto tiempo,
mirando las lunas rodar entre las aguas.
Y por fin, la tierra firme.
Sentados alrededor del fuego,
acariciados por el amor y la brisa.
Las olas están ahora en el dibujo,
ya no son sus maldiciones.

Esas islas, ¿a qué llevaban?
Las tormentas y la sed,
el cansancio marcados en sus músculos.
Ya no hacen falta palabras, gritos, lagrimas,
ahora que una llama cálida y una caricia
calientan sus sonrisas de alivio.

Aves de colores rien con los murcielagos,
ballenas invisibles y girafas escondidas,
todo vuelve a su sitio.
El sueño de los marineros,
merecido, esperado,
empapado de tierna realidad,
despojado de inutil complejidad.

Deja que duerman,
deja que descansen.
Deja que sea la sencillez a cuidar de ellos.

.the.Hive.

dilluns, 10 d’octubre del 2016

Mujeres



Me encuentro de vuelta a mis lugares, mis tierras. Esta tierra de niebla, problemática y romántica, en un otoño que empieza a teñir las hojas de colores, y la piel de agujas de frío. Llegando a un refugio después de tres horas de placida caminata bajo la llovizna. Y ahí están, cuatro mujeres tocando violines, y un guitarra para acompañar. Fuera, la ventana parece pintada de blanco, no se distingue nada, si no el océano suspendido de frío que quita el placer del espléndido panorama de los Piani di Artavaggio. Y ahí, recuperando fuerzas con un plato caliente que en tantos meses de estancias tropicales no he podido saborear, vuelvo a ver todos estos meses.


Tocan “Ave María” de Fabrizio De André, posiblemente el mejor cantautor de la historia italiana. Un poeta con el don de la música. Un romántico del siglo XX, atento a la realidad, amante del ser humano y de sus imperfecciones y maldiciones. Ave María, un himno a la mujer.


Mujeres. El pensamiento corre en seguida a mis islas Kalangala, a todo lo que he visto. A cada niño minúsculo que me gritaba “Mujungu bye” (no pudiendo pronunciar “Muzungu”), que ahora pregunta a Rachel “Mujungu ali wa?” (dónde está el hombre blanco?), y que siempre estaba acompañado por madres que aguantaban todo su cansancio para crecerlos. A Justine, a Ovi, a la madre de Rachel, a todas las mujeres que como héroes crecen solas sus hijos, con el padre que se marcha, indiferente al futuro de sus pequeños. El hombre es ausente muchas veces. Se marcha, cuando la pasión se apague y se encuentre cansado de mantener su progenie. Se marcha, en busca de un cuerpo más cálido, más joven, más nuevo. Se marcha, para su obsesión hormonal a conquistar nuevas tierras, nuevas fragancias. Se marcha, sin alguna garantía y protección social para la madre de sus hijos. Como animales, esparcen semillas que a menudo crecen torcidas, entre pobreza y hambre. El hombre es ausente muchas veces. El hombre no es un hombre, es un macho animal en calor, sin alma ni cerebro. Un cuerpo con demasiada fuerza y poca personalidad. Cobardes, actúan como reyes. Débiles, ladran como perros de la calle. No ven la belleza. No ven el arte.

Mujeres. Cocinan, con paciencia. Limpian. Recogen leña. Faenas domesticas. Algunas, resignadas a su tarea. Otras, demasiado jovenes para un hombre ya mayor, que ha esparcido pasión y hijos por ahí y por allá. Ruegan, cuidan, mantienen el hogar como una gema preciosa, en un mar de pobreza e incertitumbre. Sentadas en el suelo, se curvan con una flexibilidad que es desconocida en nuestro mundo. Piernas rectas, y espalda como una tabla, doblada solamente al altura de la cadera, con la cabeza que llega hasta el suelo, para permitir limpiar, cocinar, recoger. Su piel color cacao y sus vestidos tan brillantes. La mirada a menudo serena y nostalgica, o tan solo cansada.

Mujeres. Las que se venden, para esperar sobrevivir con algo. Consumidas, objetos de placer, por pocos euros han dejado que su belleza se pudra contra las pieles de los más perdidos, de los borrachos, de los enfermos de HIV. Han dejado que el diablo entre en sus venas en forma de un virus cobarde. Dejan que su tiempo se vaya lentamente, como un reloj de arena.


Mujeres. El pensamiento va a las víctimas civiles de Sud Sudan y Siria, últimos ejemplos de cómo la violencia natural del hombre, del macho, puede desahogarse contra los cuerpos tan bellos, vulnerables y suave de las mujeres. Sufren a diario violaciones por borrachos veinteañeros que, con una uniforme encima, se creen dioses de la vida. En Rwanda, durante el genocidio, y en cada guerra tribal, las mutilaciones a las mujeres, a sus partes íntimas, eran el triunfo de la perversión humana más diabólica. Fetos humanos descuartizados, senos cortados con machete, aparatos reproductores destrozados con piedras como arma cobarde de genocidio, en un lago de sangre. Frente a esos cuentos, que son realidad, un escalofrío y un miedo incontrolable dominan los pensamientos: ¿cómo puede un soldado, un hombre, actuar con tanto desprecio, indiferencia, sadismo, perversión, contra el cuerpo tan parecido al que le dio luz? ¿Dónde está el orgullo en verter toda propia fuerza, poder, armas, contra los seres más indefensos y suaves de la sociedad, las mujeres? Frente a estos acontecimientos, uno puede solo no escuchar, olvidar, y rogar que un Dios exista, para que pueda inventarse un castigo lo bastante justo (y no se me ocurre alguno) para estos hijos de puta sin alma.


Mujeres. El triunfo de la belleza, de la sensibilidad, del amor. Los ojos de una mujer no pueden mentir fácilmente. Una madre siente amor, cuida un ser humano por años. Sufre. 9 meses de enfermedad física, y años de sacrificio. Cuida, cuida y cuida otra vez. Sin quejarse. Paciente, dulce, resignada.


Mujeres. Todas las que cambian la vida misma de un hombre. Madre, hermanas, abuelas, amantes, novias, amigas. Sin ellas, mi vida, y la vida de la mayoría de los hombres, sería miserable. Sus voces, sus curvas, sus palabras, sus experiencias, sus caricias, sus miradas. A diario están en mis pensamientos.


Mujeres. Posible salvación de una sociedad violenta que pierde el sentido del amor básico, del cuidado, de los detalles, de la colmena cooperativa, para perseguir la vanidad, el poder, el dinero, el sexo sin compromiso, el éxito, el crecimiento que definiría tumoral. Y me pregunto sólo: ¿cuánto sería mejor el mundo en una sociedad matriarcal?


A ellas, todas ellas, presentes y ausentes. Las quiero. Gracias.


.the.Hive.

dimarts, 4 d’octubre del 2016

A presto Africa

Arriva il giorno che non mi aspetto. Ho dentro di me una calma, forse data anche dalla stanchezza sul lavoro, che non avevo mai conosciuto. Mentre le dico arrivederci, senza lacrime ma con un sorriso, osservo una volta di più la bellezza pervasiva e semplice di queste isole. Ammiro la strada rossa, un po' scivolosa sotto queste piogge. Osservo le chiome degli alberi, che tante volte, anche ieri, sono le altalene delle scimmiette. Mi stupisco ogni volta, anche dopo quasi quattro mesi.

Sento dentro di me la calma totale, un oceano sopra cui capolino l'inevitabile tristezza dipinta anche in quei bellissimi occhi scuri di bontà semplice. Ma è solo una nuvola, perché splende il sole della felicità. Non è stata un'avventura. È stato vivere e affondare me stesso in questo mondo ancora semplice, fatto di necessità primarie. Non hai bisogno di nient'altro. Sento di aver vissuto ogni giorno non intensamente, ma pienamente. Il tempo stavolta non l'ho ridotto a mio schiavo, ma è stato mio compagno tranquillo e mansueto, che se rispettato ti restituisce tranquillità.

Sono pronto a tornare? Non lo so. Non so più com'è il mondo frenetico dove sono cresciuto. Immagino la bellezza dell'orto di mio padre, la tranquillità delle montagne. Ma poi c'è molto altro.

Appena arrivato a Entebbe, il ragazzo del boda-boda mi avverte che l'oppositore del presidente, Besigye, è stato di nuovo arrestato. Lui lo appoggia perché vuole un cambio di un Presidente-padrone che ha regnato 30 anni di fila. Voleva studiare fisica e matematica, poi ha ripiegato su ingegneria meccanica. Ma è senza soldi e non può pagare i 550 euro annuali della retta universitaria. Quindi si guadagna da vivere guidando senza casco questa moto scalcinata. È talmente frequente ascoltare questo che mi si è radicato ancora più forte il senso di fortuna e privilegio di cui godo. E mi si radica ancora di più il disprezzo per chi giudica senza sapere le condizioni di vita di queste bellissime e ingenue api nere.

All'orizzonte, per me privilegiato, ci sono opportunità di lavoro, che posso scegliere. Ora tocca godersi famiglia e casa. Poi ripartiamo. Con calma, consapevolezza, serenità.

Ho evitato addii troppo amari. Primo, perché so che è un arrivederci, anzi un "a presto".

Africa, sei irresistibilmente semplice. Questa volta non dimenticherò nulla. Non potrei anche volendo.

.the.Hive.

Zebra

Ci sono addii struggenti. Ci sono arrivederci dolorosi.
Ci sono sparizioni incomprese.
Quell'ultimo sguardo è quello che lacera l'anima,
sfonda l'iride per irrorarlo di gocce salate.

Assieme al dolore nostalgico,
questa volta c'è tanto calore.
Assieme alla malinconia,
c'è una comprensione profonda.
Assieme alla moto che mi porta via,
c'è la bellezza che canta indisturbata.
C'è il tuo sorriso sereno e triste,
c'è la mia quiete consapevole.

Per quell'ultima cena così perfettamente semplice,
per quel regalo di un pezzo di te.
Per il silenzio che avvolge la comprensione.
Il cammino tortuoso portava a te.

Ora non piangere, perla nera.
La vita è dolce e strana.
Dolce come il tempo trascorso.
Ogni mattina è stata una vittoria,
ogni attimo un regalo.

Ora non piangere.
Hai le cose più preziose dentro,
i sogni e l'amore cristallino.
Tornerò.

.Daniele.

Eres vida

Has llegado en mi vida,
inundación de calor,
confianza ciega y comprensión.
Como Yin y Yang nos entrelazamos,
abiertos y hundidos,
un abrazo que es del alma,
miradas de deseo y calma.
Profundo, intangible.

Despertarse en tus brazos,
la victoria de cada amanecer,
Venciendo a un mundo cruel,
cada caricia lo derrota,
cada beso es la sonrisa
de quien cree en algo.

Leo un libro tumbado,
tu cuerpo cálido a mi lado,
te admiro en tu cuarto,
maravilla simple y serena.

Si he vuelto a enamorarme,
es por tu persona, tu ser.
Nacido a las antípodas,
sin embargo tan cercanos.
No conoces odio ni envidia,
pura, simple y pasional.

Eres vida.


Eres África.

.Daniele.