Y cuando llega ese día, es un estallido de energía:
colores determinados, firmes.
Ya no son sueños, tienen formas ásperas:
contornos definidos, tangibles.
Las palabras se vuelven fantasmas:
su poder desvanece y lo deja a las manos.
Vuelve la mirada fija, al horizonte:
el futuro ya no es, materializado y contundente.
Estallidos de energía pura,
piernas que vuelan entre las calles eternas;
la ligera, inconfundible sensación de libertad.
Nada y nadie vale esas alas.
No puedes detener lo que tu voluntad quiere:
el tiempo es el aliado de tu espíritu.
Encarrilado justo donde tocaba,
determinado, limpio, consciente.
Hay cosas que hay que perder,
hay cosas que lamentablemente no podían ser,
hay cosas que serán.
Por las noches en Montjuic,
por la media hora mirando estrellas en Cuenca,
pensando en Latinoamérica;
por los paseos en el Gotic,
por la ansiedad como aliada y enemiga,
por los caminos compartidos,
por las sonrisas de compañeros de varios rincones.
Solo lamento a quienes fallé.
Mi felicidad va para ellas.
.Daniele.
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