Tres lunas que surgen al sur,
un río esmeralda y un marinero sin rumbo.
Hilos de nubes que corren inmóviles,
viento cálido congelado en eses,
le arrastran hacia el nacimiento.
Ahí donde el sol no pega nunca
el fuego sigue vivo y azul.
El marinero no llora, mira
suspira y admira las llamas.
Las manos en la fuente caliente,
la cabeza hacia arriba,
ruega a si mismo, a la pala.
Suplica la brújula para que se calle.
Sumergido, fuma pensamientos.
La hoja de rocío y un grano de suelo
son lo único que desea.
Colores pintan un mundo mágico.
Gaviotas sin alas rodean su espalda.
No le despertéis, el marinero sigue vivo.
.the.Hive.
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