Levantarse de repente en medio de la noche.
Ponerse una sudadera y salir a la calle.
Empujado por algo.
Recorro los sitios que me atan a esta ciudad.
El jardín de las tres chimeneas,
con grafitos que son un himno al arte en su esencia,
con skaters y jóvenes que siguen reunidos.
Nou de la Rambla es el mundo entero en pocos metros:
colores, caras, diferencias, contradicciones.
Sigo despacio hacia la Rambla y Plaça Reial,
solo para poder esconder mis pasos,
para adentrarme en los callejones desiertos del Gótic.
La magia del Gótic, su silencio imponente.
Siento el peso de los siglos.
Los edificios me hablan de generaciones,
de eternidad, de otra humanidad.
La soledad y el silencio son mis amigos esta noche.
Ahora sí disfruto con ellos.
La soledad llena de sensaciones,
el silencio que habla del respiro de una ciudad.
Mi subconsciente me lleva a Plaça Orwell.
Esta plaza habla de esperanza y de poderes,
será el nombre que tiene, será su forma triangular.
Me imagino represiones, desesperación e injusticias,
como si todas las del mundo se concentraran aquí.
Los vendedores de cervezas son las flores de esta noche silenciosa.
Las ventanas oscuras son los ojos que me miran.
Nunca me había sentido parte de una ciudad como esta noche.
Siento los siglos, la gente, su reposo.
Me imagino un chico suramericano que acaba de acostarse,
reventado en el hígado y en el alma por esta ciudad que te come.
Veo una ama de casa de 55 años, un niño pakistaní.
Siento el respiro de todos.
Mi viaje sigue, por las esquinas del barri Gótic.
No podía que acabar ahí, en la plaza del alma:
en Filip Neri, me quedo ahí no sé cuánto tiempo.
Estoy solo, absolutamente solo.
Sin embargo, no me siento solo.
Me siento en el suelo, y observo como si fuera la primera vez.
En todo este tiempo, solo llega un señor con una capucha negra.
Entra en el edificio de las monjas con una bolsa,
me mira vagamente y desaparece para siempre.
Me quedo mirando Júpiter que mira la Plaza desde arriba.
Júpiter, ¿puedes ver esta ciudad?
Hazlo, si quieres conocer qué es el hombre,
qué es su historia, su esencia, su pasado y su futuro.
Admiro los arboles que juegan y disfrutan del silencio.
El suelo frío y mojado es un abrazo.
El frío mismo es una caricia que viene de la Tierra.
La noche es mi única amiga hoy, la necesitaba.
Te he rechazado, maldecido tantas veces,
he jugado contigo, con diversión y locuras,
sin darme cuenta de lo preciosa que eres. Noche mía...
Por primera vez, me doy cuenta de lo enamorado que estoy de esta ciudad.
Pienso en el día, pasado con la guitarra en Montjuïc,
en la tarde, corriendo por Collserola,
y ahora, hundiéndome sin remedio en la urbe nocturna.
Estoy en su poder y no puedo escaparme de ella.
.Daniele.
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